Don Rodrigo Aguilar y Maribel Quirós encontraron un buen día una chupeta en el cuarto de su hijo, un adolescente de 16 años quien venía dando serios presentando, repentinamente, serios problemas de aprendizaje y un notorio cambio de la conducta. A simple vista parecía un muchacho normal.
Sus padres procuraban darle todo lo que necesitaba, sobre todo dinero para que se divirtiera sanamente con sus amigos los fines de semana en las discotecas y durante fiestas organizaban en distintas casas y salones capitalinos.
Como muchachos otros progenitores, los de esta historia tenían muy poco tiempo para conocer a los amigos de su hijo, así como los lugares que gustaba visitar, lo cual consideraban “innecesario”. “Está creciendo, debe de ser la adolescencia...”, comentaban cada vez que el joven llegaba en horas de la madrugada al hogar o rehusaba ir a clases alegando estar cansado y “con la terrible quiebra huesos”.
Las cosas siguieron, como era esperar, de mal en peor. El muchacho empezó a pedir más dinero porque “ todo está más caro” y, poco después, el director del colegio donde estudiaba informó a los padres acerca del hallazgo de varias pastillas de Éxtasis, una droga consumida por cada vez más estudiantes costarricenses, ocultas entre los útiles del muchacho.
Pero el Éxtasis estaba matando a ese adolescente y ellos, al igual que muchos otros padres costarricenses, no lo sabían.
Se trata de una droga sintética que se vende en discotecas y centros de recreación juvenil, especialmente en San José y, de acuerdo con informes oficiales, hay cada vez más consumidores, créalo escolares y colegiales.
Según recientes estudios científicos, el consumo de esta sustancia causa hipertensión arterial, coagulación intravascular, hipertermia, insuficiencia renal, cuadros de hepatotoxicidad, espasticidad muscular.
Incluso se han llegado a dar casos de muertes por fibrilación ventricular o hemorragias intracraneales.
Graves trastornos . Los científicos coinciden en que cada vez son más los trastornos neurosiquiátricos asociados al consumo del Éxtasis, entre ellos ataques de pánico, ansiedad, trastornos de sueño y memoria.
Muchos niños y adolescentes de país se están literalmente matando con esa droga y, lamentablemente, muchos padres de familia, los verdaderos responsables de esta epidemia, no se dan cuenta.
Usted se preguntará cómo detectar si su hijo consume Éxtasis... Le cuento que no es tan difícil descubrirlo.
Al igual que la pareja de esta historia, los jóvenes adictos al Éxtasis usualmente tienen ciertos artículos que, a simple vista parecen ser parte de la moda. Por ejemplo, casi siempre usan una chupeta de plásticos al cuello (o en el bolso, de las mujeres) porque esa droga causa una incomoda sensación en la mandíbula que los obliga a morder lo que sea incesantemente.También adquieren botellas plásticas o recipientes que dicen llevar a fiestas “para tomar algo”, cuando en realidad el Éxtasis eleva la temperatura corporal y por eso deben consumir grandes cantidades de agua continuamente.
Otros adquieren anteojos con color rosa, y otros colores suaves, porque la droga causa cierto tipo de alucinación “lumínica”, según expertos. Y la señal más evidente, téngalo presente, es un cambio repentino de la conducta o una súbita baja en las calificaciones, especialmente en matemáticas, porque el Éxtasis, créalo o no ¡destruye miles de neuronas y el joven quedan prácticamente “embrutecido” para toda la vida!
Y usted ¿ sabe dónde están y qué hacen sus hijos?