Seguridad en el Transporte de Valores
 

Generalmente, cuando se menciona el tema en el Transporte de Valores, muchos especialistas llevan la cuestión al terreno del nivel de blindaje del camión objeto del transporte, de la falta de armamento del personal abordo y del dinero transportado.

 

Otros mencionan, la necesidad de achicar a un mínimo el dinero objeto de transporte, y otros, consideran la importancia de un procedimiento de seguridad atento al análisis del riesgo y de la vulnerabilidad del medio.

 

Estos aspectos, todos validos, están dadas en forma externa, es decir, fuera de la esfera de la empresa propiamente dicha.

 

En este aspecto, nos estamos olvidando que la actividad de seguridad privada es irremediablemente de “prevención”. Por tanto, cuando debemos analizar este aspecto de la seguridad, tenemos obligación de “prevenir” antes de que el medio de transporte se encuentre en la calle. Y es aquí, justamente, donde se debe ser riguroso con el sistema de seguridad.

 

En la sociedad contemporánea, el desarrollo de empresas de servicios, especializados en seguridad, ha posibilitado que grandes temas se han podido “descentralizar” en ellas. Uno de estos, es la seguridad en el transporte de valores.

 

Sin embargo, no puede confundirse el concepto de conceder autoridad para realizar tareas especializadas, con el concepto de delegar responsabilidad.

 

En actividades complejas como es la seguridad publica, se puede mas se debe- descentralizar muchísimas tareas que hacen al sistema. Pero jamás, se puede delegar responsabilidad.

 

Luego la seguridad en el transporte de valores es responsabilidad de quienes conducen el sistema de seguridad publico. Y quienes ejercen esta responsabilidad forman parte de la Administración Publica y tiene su máximo responsable en el Gobierno.

Por lo expuesto, y teniendo en cuenta que el sistema de seguridad publico tiene entre los problemas que debe encarar, la seguridad en el transporte de valores, en la estrategia productora del sistema de seguridad, debe existir normas, consideraciones y mandatos a cumplimentar no solo por las empresas privadas ejecutoras de la seguridad, sino por las diferentes fuerzas policiales y de seguridad que disponga el Estado.

 

Dentro de estas normas y mandatos, las reparticiones oficiales, deberán fiscalizar el cumplimiento de lo que se haya dispuesto para las empresas privadas, pero fundamentalmente, se deberá realizar un seguimiento de la actividad delictiva en torno de los delitos que afectan esta actividad de seguridad.


El resultado de estos estudios debe ser expuestos a través de nuevas normas y mandatos que aseguran la integración del servicio de seguridad de transportes de valores al sistema de seguridad público.

 

Si tomamos en cuenta hechos delictivos cometidos por delincuentes que, imitando el estilo de los comandos militares, realizan cruentos operativos contra camiones de transporte de valores, como los sucedidos en Milan, Leche o Roma por decir algunos sobresalientes, observamos que un ataque de estas dimensiones debe ser un problema de la conducción superior del sistema de seguridad público. Es decir del nivel político, representado por quien tenga la competencia en la seguridad de la nación y sus auxiliares.


Esto es tan así que, la caracterización del “modus operandi” de este tipo de delincuentes ya sea en Italia, España o incluso en Sudamérica, es de tipo “profesional” o sujetos que en función de sus experiencias bélicas, pretenden profesionalizarse.

 

Como explique antes, en cualquier lugar del mundo, operan en bandas. Pueden o no realizar otras actividades dolosas. En este caso interesa profundizar lo relacionado con los camiones de transportes de valores. No debe descartarse que puedan realizar otras actividades laborales, sea como encubrimiento o como otro trabajo.

 

Entonces, si son “profesionales” o pretenden serlo, y operan en bandas, necesitan organizar un plan de trabajo. Este tiene que tener en cuenta que debe satisfacer dos objetivos fundamentales e inseparables: Lograr el botín y evadirse con este.

 

Por lo que:

 

•  Obtener el botín sin poder evadirse, no es negocio.

•  No llevarse el botín y lograr evadirse, es un premio consuelo y da perdida.

 

De este plan surge la necesidad de precisar el lugar, teniendo en cuenta el sistema de seguridad publico, su sistema de comunicaciones y velocidad y calidad de intervención. Este lugar debe reunir condiciones para disponer de tiempo para reducir al personal, retirar el botín e iniciar la fuga.

 

Puede ocurrir, que los asaltantes resuelvan elegir el lugar, en función de oportunidad. Pero en este caso se impone un seguimiento del camión, que les implica un riesgo más.

 

En función de estas suposiciones, cabe considerar la necesidad de información que los delincuentes necesitan reunir:

  1. Conocer el “modus operandi” de la empresa de transportes de valores, que incluya datos sobre los vehículos blindados.  En este caso, datos sobre algún transporte interesante, o sobre algún equipo de custodios ineficientes.
  2. Disponer, generalmente, de un entregador.
  3. Aspectos particulares:
    • Los ataques a blindados se revelan con gran potencia de fuego, con armas no frecuentes en delincuentes comunes.
    • Existencia de versiones sobre posibilidad que los asaltantes sean ex combatientes.
    • La potencia de fuego podría superar el blindaje del transporte.

Uno de los aspectos más delicados para las empresas privadas de seguridad, en este caso, en el sector operativo, es la rutina. Su enemigo principal. Y es mas grave cuando la rutina se estructura sobre la base de un conjunto de medidas que siempre se aplica. Conociendo esto, sabemos como van a operar en cada caso, con pequeñas variantes individuales.

 

Su otro gran enemigo, es la falta de disciplina informativa. La información circula por todos aquellos lugares donde haya alguien que quiera saber.

 

El otro aspecto, es la falta de conductas que se pueden armar para el empleo de los vehículos y equipo. Obviamente, teniendo en cuenta el costo-beneficio.

 

Estoy convencido que la potencia de fuego y la capacidad de superar los blindados, no alteran la necesidad de los delincuentes de reunir información sobre la “rutina” y en el mejor de los casos el “modus operandi” de las empresas de seguridad a asaltar. Esto impone información también para la selección de los lugares donde realizar los operativos, la rapidez de la ejecución de la misma y la necesidad de fugarse con el dinero.

 

Existen principios en este aspecto de la seguridad, que deben cumplirse a rajatabla. Y allí el aspecto de entrenamiento al personal. Negar información. Es decir, fortalecer  dentro de las empresas de seguridad y en los usuarios la “necesidad de saber”.

 

La “necesidad de saber” debe entenderse como que “nadie debe conocer cuestiones que no necesita para hacer lo que debe”. A la vez, se debe estar en condiciones de saber quienes en la empresa y de los usuarios conoce datos de la operatoria del transporte, a nivel concreto.

La falta de información, o la dificultad para conseguirlo o el riesgo de ponerse en evidencia para obtenerla, genera un problema a los delincuentes. Sin información corren el riesgo que su potencial de fuego deba ser reservado para mejores ocasiones.

 

Teniendo en cuenta que la propia reglamentación o normativa impide tener capacidad de respuesta ante un asalto, esta responsabilidad a mi juicio, es exclusivamente gubernamental.

El camión blindado de transportes de valores, es un instrumento de inapreciable valor, que en muchos casos ha sido considerado el solo como la seguridad en el transporte. Esto es evidente que no es así, dado que en torno a él giran otros instrumentos, como custodios, apoyos, medios radioeléctricos, armamento, etc.

 

Conclusiones a tener en cuenta:

  1. En necesario que el sistema de seguridad, asuma el problema planteado seriamente en los últimos asaltos de camiones de transportes de valores, imponiendo una inspección de seguridad a la luz del modus operandi delictivo empleado y de las medidas de seguridad empleadas hasta ahora.
  2. La inspección de seguridad y los estudios posteriores requieren ser realizados por personal con amplia experiencia en este campo, teniendo dentro del equipo a representantes de las empresas de seguridad, e incluso podría ser útil a usuarios de este tipo de operatoria de seguridad.
  3. Los medios gubernamentales tienen responsabilidades indelegables para intervenir oportunamente en caso de estos asaltos, con potencias de fuego adecuadas.
  4. Las empresas de seguridad deberán revisar sus rutinas para que no sean tales, disponiendo de variadas maneras de realizar la seguridad encomendada.
  5. Debe concientizarse en todos los intervinientes el concepto de “necesidad de saber”, y la adopción de medidas de seguridad que sin entorpecer la operatividad, niegue información que no es necesaria para operar.
  6. Considerar otros medios de transportes como alternativas validas
  7. Lo que se resuelva debe ser integrado en el sistema de seguridad, para asegurar un empleo armónico y oportuno de los inmensos recursos que existen en la realidad actual.
  8. Debe recordarse que la capacidad profesional es la mayor riqueza de un sistema de seguridad.

 

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